tengo ganas de viajar a un lugar lindo, en la naturaleza talvez; un bosque, una montaña, un lago, un lugar donde no encuentre carros, edificios, ruidos, nada
tengo ganas de caminar y oler el pasto mojado, sentir el viento fresco, oir como crujen las hojas cuando las pisamos
tengo ganas de robarme un paisaje en una linda fotografía y hacerle un pequeño homenaje en algún rincón de mi cuarto
tengo ganas de encontrar un lugar como ningún otro, aunque en realidad creo que todos los lugares son así, como ningún otro, aun cuando los visitamos más de una vez, siempre tienen algo que nos sorprende, siempre encontramos algo nuevo en ellos
tengo ganas de probar una comida nueva, de platicar con algún señor oriundo del pueblo y que me cuente cómo su familia llegó a ese lugar, cómo establecieron la tiendita del pueblo y cómo todos los revolucionarios pasaron por ahí apoderándose de las fincas de los ricos y llevándose a sus mujeres, que me cuente quien vive -o vivía- en tal o cual hacienda y cómo se levanta a las 4 de la mañana para trabajar sus tierras o cómo su esposa amanece antes que el sol y prepara el desayuno con los huevos que ella misma recoge de las gallinas que tiene en el patio y cómo disfruta su café de olla recién hecho y servido -humeando- en una taza de barro
tengo ganas de visitar, descubrir, escuchar historias, oler, disfrutar, sonreir, caminar, observar...
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