lunes, 22 de marzo de 2010

missing and regreting

pensaba en una amiga a la que quiero un montón y a la que perdí gracias a la gran estupidez (mía, claro) que cometemos a veces al soltarnos, queriendo borrar las caricias viejas que se nos pudren en la piel por aferrarnos a no dejarlas ir

pensaba en que ella siempre estuvo ahí para todo, palabras, favores, todo; gracias a ella conocí muchas cosas chidas -música, pelis y un montón de cosas más que me sigue enseñando aún sin querer- es una buena mujer, una buena amiga, una gran persona

siempre pensé que el exceso de comunicación (léase chisme) destruía relaciones, derrumbaba amistades mal fundadas, que traía puros problemas y cosas que nadie debe tener en sus vidas...pero aprendí que eso no es del todo cierto, gracias a estos excesos salí de donde debía salir y dejé llegar lo que llegó, mismo que antes no hubiera sido posible por mi gran cabeza dura y la necedad que suelo cargar conmigo la mayor parte del tiempo, aprendí que  a veces un chisme es la única manera que la verdad tiene para gritar y decir "mírame! aquí estoy! deja de ser tan ciego y entiende que este no es tu lugar!" y aún, en el que yo creo fue su momento de más aversión hacia mi, logró ayudarme, sin saber -y sin querer seguramente- una vez más, a salir del hoyo

lo único que me entristece es haber perdido en el camino a una de las personas que más aprecio, me costó más que cara esa necesidad de borrame caricias viejas

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