el aire caliente le impedía respirar, le ahogaba las sonrisas, el calor del sol se clavaba sobre su espalda como hierros candentes, era como caminar en medio del desierto, sin refugio, sin agua, sin nada, sólo el sol y el aire caliente que amenazaba con ahogar algo más que sus sonrisas
fue entonces que lo notó, había estado caminando cerca de ella, sin detenerse, sin disimularlo, sin mostrar intenciones de nada, sólo tener compañía al caminar, al menos eso parecía, caminaron un largo rato sin hablar, sin mirarse y de prontó sintió la terrible necesidad de preguntarle qué hacía? por qué la seguía? qué pretendía? cuando se volvió para comenzar su interrogatorio se dio cuenta de que estaba sola, seguía caminando bajo el sol incandescente con el aire caliente quemándole los pulmones
lo único que atinó a hacer fue sonreir, le parecía que era lo más apropiado de hacer al darse cuenta que sólo había sido un juego de su imaginación que le había permitido por un momento dejar de estar sola
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