hundo mi nariz
en una taza de café
y pienso en tí
bajo las escaleras,
el último escalón
invariablemente revela tu silueta
sentado a la mesa
con un café y un cigarro
el fresco viento de la mañana,
el aroma del café, tu sonrisa
charlas matutinas,
paseos vespertinos,
risas, sueños,
charlas en la madrugada...
soñé con zombies
y ahora sólo queda esperar
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